Hay un momento de la boda en el que todo cambia.
Se apagan las luces del salón, suena la primera canción y alguien (casi siempre la misma amiga) sale corriendo a la pista. Los zapatos empiezan a desaparecer debajo de las mesas. Las corbatas acaban en la cabeza. Y la tía que llevaba toda la comida muy seria resulta que baila mejor que nadie.
Es la fiesta. Y para mí es uno de los momentos más importantes de vuestro reportaje.
Soy David, fotógrafo profesional de bodas de Chema & Davinci y llevo fotografiando bodas desde 2015. Muchas parejas me preguntan si merece la pena que el fotógrafo se quede a la fiesta. Mi respuesta siempre es la misma: es el momento de mayor felicidad y desinhibición de todo el día. Si nadie lo fotografía, falta un capítulo entero de vuestra historia… y el más divertido.


Lo que pasa en la fiesta no pasa en ningún otro momento
Durante la ceremonia hay emoción, pero también nervios y protocolo. En el cóctel la gente conversa. En el banquete cada uno está en su mesa.
En la fiesta, por fin, todo el mundo se suelta.
Es cuando los novios dejan de ser anfitriones y empiezan a disfrutar de verdad. Cuando los abuelos se animan a bailar un pasodoble y lo que no es un pasodoble. Cuando los amigos de la universidad se reencuentran con la misma canción de hace quince años. Cuando aparecen los niños corriendo entre las piernas de los mayores.
Nada de eso se puede repetir ni preparar. Y precisamente por eso es tan valioso fotografiarlo.

Mi forma de fotografiar la fiesta
Invisible entre los invitados
En toda la boda intento que nadie note que estoy ahí. En la fiesta, todavía más.
Me muevo entre los invitados como uno más (lo llamo ser un “ninja entre las sombras”), sin pedir que nadie pose ni que mire a cámara. No quiero que poséis; quiero que sintáis. Las mejores fotos de la fiesta llegan cuando la gente está bailando sin darse cuenta de que está siendo fotografiada.
Más de una pareja me ha dicho después que fui “un invitado más”. Para mí es el mejor cumplido.

Movimiento, no fotos congeladas
Una foto de la fiesta en la que todo el mundo aparece quieto y perfectamente nítido no transmite lo que se vivía en esa pista.
Por eso me gusta jugar con el flash, con velocidades lentas y con el movimiento de la cámara: las luces se estiran, los cuerpos dejan estela y la imagen recoge la energía real del momento. Este efecto da mucha vida a la foto. Cuando la veis, casi podéis volver a escuchar la música.
Siempre es un reto trabajar en entornos con poca luz y luz que cambia constantemente, por eso, necesitáis a un fotógrafo profesional de bodas (no te va a valer tu amigo que es fotógrafo de producto por ejemplo) con experiencia y un equipo adecuado.
Hay veces en que los espacios destinados a discotecas hay poca ambientación, por eso cuando se contrata el reportaje con preparativos también os regalo el montaje de una máquina de humo con luces de discoteca y una mini luz de discoteca portátil, que añaden valor no solo a las fotografías sino también a la misma fiesta.

Atento a lo que nadie ve venir
En la fiesta, todo, absolutamente todo, puede pasar… y pasa.
Una de mis fotos más premiadas, con un Silver Award en los World Photography Awards (WPE), es de una fiesta: un grupo de amigos jugando al limbo rock en plena pista, con tres personas pasando a la vez por debajo de la barra. No la había preparado. Ni siquiera había pensado presentarla al concurso.
Simplemente estaba ahí, con la cámara lista, cuando ocurrió.

Los momentos de la fiesta que no os podéis perder
Cada boda tiene su propia fiesta, pero hay momentos que se repiten y que conviene tener en el álbum:
- La apertura del baile. El primer baile de los novios y el momento en el que la pista se llena de golpe.
- Los bailes con la familia. Padres, abuelos, hermanos… Suelen ser los momentos más emotivos de la noche.
- Las canciones de grupo. Esa en la que todos los amigos se abrazan en círculo y cantan a gritos.
- Los detalles de la fiesta. Los zapatos tirados, el córner de chuches y dulces, la barra, los complementos de la hora loca que se reparten a medianoche.
- Los invitados que nunca bailan… bailando. Siempre hay alguno. Y siempre es una gran foto.
- El photocall, que incluyo de regalo cuando se contrata el reportaje con preparativos (también se puede contratar si no como extra).

¿Hasta qué hora se queda el fotógrafo?
Es una de las preguntas que más se hacen.
Las primeras horas de fiesta son las que concentran los momentos clave: la apertura del baile, los bailes con la familia y la pista llena. Más tarde la energía sigue, pero las fotos empiezan a repetirse.
Mi consejo es pensarlo así: ¿qué momentos de la fiesta queréis tener sí o sí en el álbum? Si tenéis una sorpresa preparada a medianoche, una actuación o un momento especial con los amigos, la hora loca con un robot androide es mejor que el fotógrafo siga ahí.
Lo habitual es que los fotógrafos se queden solo una hora de fiesta desde que se abre la barra libre. En mi caso, la cobertura es de al menos dos horas si se contrata el reportaje con preparativos y podéis ampliar con horas extra de fiesta si lo necesitáis y que podéis decidir esa misma noche.

Algunos consejos para que las fotos de la fiesta salgan aún mejor
- Contad al fotógrafo qué va a pasar. Si hay sorpresas, una canción especial o un momento con un grupo de amigos, que lo sepa antes.
- Pensad en la luz del salón. Un salón completamente a oscuras con solo luces de discoteca hace la fiesta muy divertida, pero puede limitar las fotos. Una iluminación cálida, guirnaldas o velas de luces leds ayudan mucho.
- Hablad con el DJ o los músicos. Si saben cuándo están previstos los momentos clave, todo fluye mejor para todos. Y si os casáis en Madrid y todavía estáis buscando quien ponga la música, elegid un DJ para bodas en Madrid que entienda que la fiesta también se fotografía.
- Y sobre todo, disfrutad. Las mejores fotos de la fiesta son las de unos novios que se lo están pasando en grande. Yo me encargo del resto.

Y después de la fiesta…
Si la fiesta es el momento más intenso de la boda, hay otro justo en el extremo opuesto: la sesión postboda. Sin invitados, sin horarios y sin prisa, normalmente a la vuelta del viaje de novios y con la ropa de la boda.
En la segunda parte de esta colaboración con Proboda, el directorio de proveedores de boda en España, os contamos cuándo hacerla, dónde y qué llevar: Postboda: la sesión de fotos que se hace cuando ya no hay prisa.
Preguntas frecuentes sobre las fotos de la fiesta de boda
¿Merece la pena que el fotógrafo se quede a la fiesta?
Sí. La fiesta es el momento más espontáneo y divertido de la boda y suele dar algunas de las fotos favoritas de los novios y de los invitados. Es uno de mis momentos preferidos y luego de los novios cuando ven las fotos. Lo sé porque cuando les entrego el reportaje les proyecto en pantalla gigante como si estuvieran en un minicine un vídeo resumen fotográfico con música que abarca todo ese día maravilloso y les veo disfrutar con todas esas fotos.
¿Cuántas horas de fiesta debe cubrir el fotógrafo?
Depende de la boda, aunque lo importante es que cubra la apertura del baile, los bailes con la familia y los primeros momentos con la pista llena ya sabéis, yo incluyo más que lo habitual. Si hay sorpresas o actuaciones más tarde, conviene ampliar.
¿Cómo se consiguen fotos naturales en la fiesta?
Con un fotógrafo que se mueva con discreción entre los invitados, sin pedir poses, y que esté atento a lo que ocurre en la pista.

